Recorriendo el mundo de la fantasía

Recorriendo el mundo de la fantasía. Imágenes de hadas, ninfas, elfos, duendes, seres mitológicos (egipcia, griega, romana, nórdica...), ángeles, guerreros, vikingos, cruzados, templarios, valkirias, amazonas, brujas, hechiceros, druidas, dragones, dioses, demonios, vampiros, animales, licántropos (hombre lobo), sirenas, unicornios, espíritus...

Pombero, cuidador del monte y los animales salvajes - Seres Mitologicos

Pombero, cuidador del monte y los animales salvajes - El Mundo de la Fantasia - Seres Mitologicos y de la Noche - imagenespreferidas.blogspot.com

El Pombero o Pomberito es un personaje imaginario multifacético de la mitología guaraní, muy popular en la región del Paraguay y el noreste argentino. Se lo conoce también con los nombres de Pyragué (pies peludos), Karaí pyhare (Señor de la noche) y Kuarahy jára (Dueño del sol, tal como se lo conoce en el mito mbyá del sur del Brasil). E igualmente con el nombre de "Chopombe".

La mitología dice que puede ser amigo o enemigo del hombre, según la conducta de éste. El hombre que quiera tener de aliado a este duende puede dejar ofrendas por la noche como tabaco, miel o "caña" (aguardiente, en otros lados). Generalmente, la gente del campo le piden favores como hacer crecer los cultivos en abundancia, cuidar de los animales de corral, etc. Pero después de pedirle un favor no deben olvidarse jamás de hacer la misma ofrenda todas las noches durante 30 días porque si lo olvidan, despertarán su furia haciendo innumerables maldades en aquel hogar.

Nunca debe pronunciarse su nombre en voz alta, hablar mal de él o silbar en horas de la noche, porque esto lo enoja. Puede vengarse molestando o ensañándose con esa persona. Un mero roce con sus manos peludas puede producir que la persona se torne zonza, muda o experimente temblores. Se dice que si se le imita el grito, el Pombero puede contestar de manera enloquecedora. Por eso, y para no ofenderle, la gente prefiere nombrarlo en voz baja y se guarda de pronunciar su nombre en las reuniones nocturnas.

Muchos testigos del campo afirman, todavía en la actualidad, que lo han visto. Puede molestar a sus enemigos tirándoles piedras o haciéndose invisible para luego mover las ramas de los árboles o imitar voces de animales salvajes o aparecerse como un asno sin cabeza y cosas por el estilo. Abre puertas y ventanas con violencia. Anuncia su presencia por un silbido agudo en medio de la callada noche. Busca asustar a la gente piando como ciertas aves cuando cae el sol, es otra forma de saber que el Pombero está muy cerca. Se dice que le gusta rondar a mujeres embarazadas porque piensa que es el padre o madres con bebés pequeños que no han sido bautizados y se les anuncia por las formas ya mencionadas.

Inicialmente era considerado un genio protector de las aves de la selva. Sin embargo, a medida que evolucionaba el mito fue "adquiriendo" nuevas habilidades: poder mimetizarse con facilidad o metamorfosearse en cualquier animal, imitar el canto de cualquier ave (en especial las nocturnas), hacerse invisible, deslizarse por cualquier ranura u orificio.

También es descripto como un personaje travieso que desordena la casa, extravía los objetos, rompe o descompone los aparatos, dispersa a los animales, roba tabaco, miel, huevos o gallinas, desparrama el maíz, espanta a las aves de corral y abre las tranqueras dejando escapar al ganado, tira al jinete de su montura y asusta a la cabalgadura.

Es muy atrevido ya que en sus andanzas nocturnas gusta de despertar a las mujeres con el suave y escalofriante roce de sus manos. A veces las secuestra y las posee, y después de saciarse las deja ir, generalmente embarazadas, en cuyo caso el hijo nacerá muy parecido a él (se dice que con sólo tocarles el vientre las puede dejar embarazadas).


Forma en que actúa

Su función primordial es la de cuidar del monte y los animales salvajes. Se enoja muchísimo si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Si eso ocurre se transforma en cualquier animal o planta y con argucias induce al infractor a internarse a lo profundo de la selva donde se pierde. Lo mismo sucede con el pescador, o aquel que corta árboles que no utilizará. Su presencia no siempre puede ser advertida, porque la capacidad de metamorfosearse, hace que vigile subrepticiamente la conducta de los hombres.

Como es muy lascivo, acecha a las mujeres, especialmente a las que no han sido bautizadas para poseerlas, y viola a aquella esposa que públicamente pone en tela de juicio la virilidad de su marido. Algunos investigadores han recopilado la creencia de que el Pombero puede preñar a las mujeres, solo apoyando el dedo en su vientre. Esto ocurriría si la dama solitaria, sin bautismo, al ser visitada en la noche por él, no le invita tabaco, miel o cigarrillos. Quizá, de esta manera inocente e ingenua, la cultura guaranítica explica los nacimientos extramatrimoniales, hecho muy repudiado en estos núcleos sociales.

También suele acechar sujetos con la cara junta ya que suele molestarlo.

Si el Pombero es enemigo, se está expuesto a innumerables peligros dentro del bosque, porque siempre con engaños intentará perderlo en la espesura. Algunas veces provoca extraños accidentes dentro de los ranchos, como por ejemplo que se cierren solas las puertas, o caigan utensilios de la cocina, misteriosamente. Los que están enemistados con el duende, en las noches, suelen escuchar pasos y voces en los alrededores del rancho, como si alguien caminara por el patio en las noches. En cambio si es amigo, pueden obtenerse grandes ventajas, puesto que él, de manera invisible guiará al cazador hasta el lugar donde se hallan las presas más grandes y gordas, la buena pesca o los mejores frutos silvestres que sirven de alimento.


Características físicas

Lo definen como un hombre de baja estatura, fornido, moreno y retacón, con abundante vellosidad en partes especificas y brazos tan largos que los arrastra. A veces usa un enorme sombrero de paja y luce andrajoso, puede llevar una bolsa al hombro. Se cuenta que sus pisadas no se sienten. Sus pies se pueden dar la vuelta, de manera que confunde a aquellos que quieren seguirlo, aunque ésta es una característica de una población indígena del Chaco paraguayo denominados pyta jovái (Talones Dobles), porque al utilizar unas zapatillas de plantilla rectangular era imposible descubrir hacia donde se dirigía el caminante en el polvoriento suelo chaqueño. La mayoría de las versiones coinciden en describirlo con la boca grande y alargada y los dientes muy blancos; los ojos chatos, como los del sapo, una mirada fija, como la lechuza; y las cejas de pelo largo.


Origen del nombre

El origen del nombre, quizá lo encontramos en el sur del Brasil, donde se llama “Pombeiro” al que espía. Igualmente nuestros aborígenes pampas llamaban “Bombero” al que marchaba en las líneas de avanzada, reconociendo el terreno, antes y durante los malones.


--------------------------------------------------------------------


The Pombéro is a mythical humanoid creature of small stature being from Guaraní mythology. The legend, along with other mythological figures from the Guaraní, is an important part of the culture in the region spanning from northeast Argentina northward through the whole of Paraguay and southern Brazil.

Pombero's original name in the Guaraní language is Kuarahy Jára, literally "Owner of the Sun", though he is said to be a primarily nocturnal creature. In some parts of Argentina he is known primarily by the Spanish translation of his name, "Dueño del Sol". Although accounts of the Pombero's appearance and nature vary slightly from one community to the next, he is usually described as being short and ugly, with hairy hands and feet. His hairy feet are said to give him the ability to walk without being heard. He is also often described as wearing a large hat and carrying a knapsack over his shoulder. It is also said that the Pombero generally dwells in rural areas, living in the forest, although he will sometimes choose to inhabit an abandoned house.

As a forest dweller, the Pombero is said to be able to imitate the sounds of various forest creatures. Most specifically it is believed that the Pombero can imitate birdsong, especially those of a nocturnal variety, and as such is viewed as something of a protector of the birds. Many witnesses of the Pombero say that before he appears he whistles. Most are so frightened of gathering his wrath that they never whistle again. One common aspect of the myth among various Guaraní based societies is that the Pombero protects the birds from children who hunt them with slingshots.

The Pombero is generally viewed as a harmless troublemaker. Owing to his preferred habitat of rural forests, the targets of his mischief tend to be rural farmers. Among his favourite activities are setting loose cattle, stealing eggs, chicken and honey, frightening horses and causing them to throw their riders off, as well as scattering corn, rice, or other provisions. The Pombero is also often accused of impregnating single women either by a mere touch of his hand or by raping them in the night, and it is said that babies who are born ugly and hairy are likely the result of a visit from the Pombero. Another character from Guaraní mythology, the Kurupi, is blamed in a similar manner for unexpected or unexplained pregnancies. The Pombero is difficult, if not impossible, to detect due to his silent movements as well as other supernatural abilities, such as being able to turn invisible, squeeze through impossibly narrow spaces, or other such feats.

It is said that one can keep the Pombero from engaging in such mischief by leaving gifts out for him, most specifically cigars and rum, though honey is also an acceptable offering. Thus appeased, the Pombero will abstain from wreaking havoc upon one's home and possessions. In some areas it is believed that repeated giving of these gifts can cause the Pombero to become friendly, to the point where he will guard over one's home, animals, and possessions, and sometimes even leave gifts in return.

The Pombero tends to be the most widespread and pervasive of mythological figures among Guaraní speaking cultures today. In rural Paraguay, for example, it is not uncommon for adults to fervently believe in this myth, to the extent that they leave gifts of rum and cigars for the Pombero nightly.


Quiebrajano

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares