Recorriendo el mundo de la fantasía

Recorriendo el mundo de la fantasía. Imágenes de hadas, ninfas, elfos, duendes, seres mitológicos (egipcia, griega, romana, nórdica...), ángeles, guerreros, vikingos, cruzados, templarios, valkirias, amazonas, brujas, hechiceros, druidas, dragones, dioses, demonios, vampiros, animales, licántropos (hombre lobo), sirenas, unicornios, espíritus...

Feliz Navidad y Prospero Año 2014. Un nuevo cuento de Navidad



Un nuevo cuento de Navidad.

Sin lugar a dudas, la vida de Scrooge se había encendido. Diez años habían pasado desde que el espíritu del viejo Jacob Marley le había visitado, y que los Fantasmas de las Navidades Pasadas, Presentes y Futuras le habían demostrado el error de su forma de vida mezquina, ruin y grosera, convirtiéndole en el anciano más feliz del pueblo y siendo apodado "el Viejo Entrometido" por los viejos amargos que nunca reverenciaron a nada ni a nadie.

Y, sin duda alguna, los viejos estaban acertados. Ebenezer Scrooge había sido un entrometido. Siempre había estado huroneando en los asuntos de los demás; así que pudo descubrir las consecuencias de sus actos sobre los demás. Muchos hombres de negocios duros se suavizaban ante la idea de Scrooge rondando en sus despachos, creyendo que la ruina se les acerca.

"Mi estimado Sr. Hardman," decía el viejo Scrooge, "ni una palabra más. Tome este giro de 300 libras y úselo como mejor sepa. Usted lo podrá duplicar por mí en el plazo de 6 meses".

Podría irse riendo de ello, y Charles el camarero, en la vieja taberna de la ciudad, donde Scrooge cenaba, siempre decía que Scrooge le traía suerte a él y a la taberna. Todos ordenaban una buena ración de brandy caliente cuando su alegre y sonrosada cara aparecía en el lugar. Estaban en Navidad. Scrooge estaba sentado frente a su crujiente fuego, bebiendo algo tibio y confortable y discurriendo la mejor manera de llevar la felicidad al resto de la gente.

"No voy a soportar la obstinación de Bob," se decía a sí mismo - la firma de la empresa era Scrooge & Cratchit ahora - "él hace todo el trabajo, y no es justo que un viejo inútil como yo tome más que un cuarto de los beneficios".

Un lúgubre sonido resonó a través de la vieja casa. El aire resopló heladamente y lo cálido y confortable se tornó en frío y incómodo. Scrooge bebió nerviosamente. La puerta se abrió y una forma vaga y espantosa surgió en el umbral.

"Sígueme," dijo.

Scrooge no supo con seguridad que pasó luego. Estaba en la calle. Recordaba que quería comprar algunas golosinas para sus pequeños sobrinos y sobrinas, y fue a una tienda.

"Disculpe, pero pasadas las ocho," dijo el encargado, "no podemos atenderlo, señor".

Vagó a través de otras calles que parecían extrañamente alteradas. Se dirigía hacia el lado oeste, y comenzó a sentir frío y debilidad. Creyó que sería conveniente tomar una pequeña copa de brandy con agua, y justo estaba doblando la esquina de la vieja taberna cuando salían las últimas personas y le cerraban las metálicas puertas prácticamente en la cara.

"¿Qué es lo que pasa?" preguntó débilmente al hombre que cerraba las puertas.

"Las diez pasadas," dijo secamente el tipo, y apagó las últimas luces.

Scrooge ya creía que la segunda porción de pastel de carne le había dado indigestión, y que todo aquello era una mera pesadilla. Le parecía como que había caído en un profundo abismo de oscuridad en el que todo le era negado. Cuando volvió en sí, era el día de Navidad, y la gente estaba caminando por las calles. Scrooge se encontró en esa calle y la gente se sonreía y saludaba entre sí con calidez, pero era evidente que no eran felices. Había señales de preocupación en sus rostros, señales que evidenciaban problemas del pasado y ansiedades futuras. Scrooge escuchó a un hombre suspirar al siguiente instante de desearle Feliz Navidad a un vecino. Había lágrimas en el rostro de una mujer que caminaba frente a una iglesia, toda de negro.

"¡Pobre John!" murmuraba ella. "Estoy segura que lo que lo mató fueron los problemas de dinero. Ahora está en el cielo. Pero el vicario dijo en el sermón que el cielo era un mero cuento de hadas." Ella gimió nuevamente.

Todo esto perturbó la paz de Scrooge. Algo parecía estar pujando en su corazón.

"Pero," dijo él, "debo olvidar todo esto cuando me siente a cenar con mis sobrinos y sus jóvenes hijos".

Eran las últimas horas de la tarde; las cuatro en punto y caían las sombras. Era la hora de la cena. Scrooge encontró la casa de su sobrino. Ni una ventana tenía luces y todo estaba oscuro. El corazón de Scrooge se heló".

Golpeó una y otra vez, y jaló la campana que resonó tan lánguidamente que parecía tener un pie en el sepulcro. Al final, una vieja mujer de aspecto miserable, abrió la puerta solo unas pulgadas y miró con desconfianza.

"¿El sr. Fred?" dijo. "Él y sus señora salieron al Hotel Splendid, y no volverán hasta medianoche. Los chicos están fuera, en Eastbourne".

"¡Cenando en una taberna el día de Navidad!" murmuró Scrooge. "¿Qué terrible sino es ese? ¿Quién es tan miserable y tan desolado como para cenar en una taberna en Navidad? ¡Y los niños en Eastbourne"!

El aire se tornó pesado y le pareció escuchar desde una gran distancia la voz de Tiny Tim, diciendo "¡Dios nos ayude, a todos y a cada uno de nosotros"!

De nuevo, el Espíritu apareció. Scrooge cayó de rodillas.

"¡Terrible Fantasma!" exclamó. "¿Quién eres y que quieres? Habla, te lo suplico".
"Ebenezer Scrooge," replicó el Fantasma en un timbre abominable. "Soy el fantasma de las Navidades de 1920. Conmigo traigo la nota del Impuesto sobre la Renta".

El cabello de Scrooge se erizó ante esa visión. Pero se sintió peor cuando vio que la Aparición tenía huellas como las de un gigantesco gato.

"Mi nombre es Pussyfoot. También me llaman Ruina y Desesperanza," dijo el Fantasma, y desapareció.

Luego de esto Scrooge despertó y descorrió los cortinados de su cama.

"¡Gracias a Dios!" exclamó de corazón. "¡Solo fue un sueño!"


Autor: Arthur Machen (1863-1947)
A new Christmas carol

Mastin Napolitano

Angel de Navidad - Relato de Navidad - El Mundo de la Fantasia

Angel de Navidad - El Mundo de la Fantasia - Seres Mitologicos y de la Noche - imagenespreferidas.blogspot.com

Había una vez un ángel que vivía en un castillo todo de nubes, en compañía de otros angelitos.

Y mientras Dios no los llamara para ningún mandado, los ángeles jugaban a la escondida por el cielo o remendaban nubes rotas.

Una tardecita de verano el ángel estaba pintando una nube con acuarela, cuando de pronto oyó la gran voz de Dios:

-Ángel... hijito mío... ¿me oyes?

EI corazón del ángel se alboroto de alegría. No era para menos.

-¡Dios! grito el ángel... ¡Dios me llama!

Y dicho esto se largo por un tobogán celeste hasta llegar a su castillo.

Entonces se estiro la ropa, peino sus alas y se lavo la cara. Después voló feliz hasta la gran Casa del Padre.

Dios miro al ángel con mucho cariño, y el angelito se lleno de luz.

-Ven para aca, te estoy necesitando para un mandado.

-¡Siempre listo, mi Señor...! dijo el ángel.

Dios señalo a la Tierra...

-¿Ves aquella ciudad?

Cuando Dios señalo el lugar, las nubes se corrieron obedientes. Entonces pudieron ver claramente aquella ciudad. Era bastante gris. Estaba llena de casas, una encima de la otra. La gente andaba apurada, y mientras miraban el reloj pulsera de reojo, entraban y salían de un lugar a otro. Las calles estaban llenas de autos y colectivos.

- Ya veo, mi Señor... -comento el ángel-. ¿Hay que plantar algún rosal?

Dios hizo que no con la cabeza.

- Hay que ir a visitar un matrimonio que tiene...

- ¡Ya se...! Tienen un hijo, y yo voy a ser su ángel guardián... ¿verdad?

Pero Dios agrego:

- Es un matrimonio sin hijos. Cuidan un perro pekines.

Gorosito abrió los ojos así de grandes! Su corazón se asusto. Acaso lo mandarían a cuidar un perro pekines?

Entonces Dios vio la trompa del angel, y sonrio. En seguida le dijo en secreto:

- Bsss... bsss... bsss...

Y a medida que Dios explicaba su plan misterioso, la cara del ángel se iba iluminando como una naranja. Es que el plan de Dios siempre es un misterio. Muy pocos pueden descubrirlo.

Se entusiasmo tanto, que ahí le dio a su Dios un ruidoso beso. Después partió.

Al llegar al lugar señalado por Dios, espió por la ventana.

Entonces vio: Un perrito descansaba muy triste sobre un almohadón de seda. A su lado tenia dos chiches, un terrón de azúcar y un plato con leche. Un señor rogaba al animalito:

- Vamos, hijito... toma un poco de leche... mira que esta tibia... ya viene mamita con el churrasco... no te hagas rogar...

Pero el perro miraba para otro lado, haciéndose el orgulloso.

Por una hendija de la ventana salio olor a churrasco. Entonces Gorosito tomo la punta del humo con olor a churrasco, y fue llevándola... llevándola... Allá abajo, en la vereda, había un chico.

No tenia mama ni papa. Estaba solito en el mundo. Andaba por esas calles a la buena de Dios. Un día pedía limosna... otro día lustraba zapatos... y casi siempre tenia hambre.

Pero justo en ese momento ¡oh, misterio del amor! el chico sintió un aroma muy rico. Era un olorcito a churrasco que le hizo recordar que tenía mucha hambre. Fue... como si alguien invisible lo estuviera tomando de la nariz, y lo levantara por el aire... y lo pusiera en camino... y lo hiciera tocar un timbre...

- ¿Quien eres? dijo el señor.

- Hola. Buen día... dijo el chico sonriendo. Tengo un poco de hambre... Entonces el señor miro hacia adentro, y vio al perrito. Y miro hacia afuera y vio al chico que sonreía. Y se le apretó un poquito el corazón.

- Venid, hijo. Pasa... dijo el señor. Cuando el chico entro, el perrito se levanto y se puso a hacerle fiestas. Claro.

Lo que pasaba es que el perro pekines estaba harto de que lo confundieran con un ser humano.

El quería su lugar de perro en el mundo. Al oír los ladridos juguetones, se asomo la señora desde la cocina y vio: Un perrito, un niño y un papa.

Desde aquel día un chico tuvo un hogar, una mama y un papa, y un perrito para jugar... y hasta un ángel guardián.

Y en el rostro de Dios Padre floreció una sonrisa.

Mastin Napolitano

Alano Español

Is Dahut. La Amante Insaciable - Seres de la Noche

Is Dahut. La Amante Insaciable - El Mundo de la Fantasia - Seres Mitologicos y de la Noche - imagenespreferidas.blogspot.com

Demonio femenino o súcubo que encarnó en una princesa bretona a la que dio su nombre y transformó en la más lujuriosa de las mujeres que hubiesen vivido en el país.

Tan desproporcionado era su apetito erótico que llevó a la muerte por agotamiento a todos los nobles y guerreros de la corte; hecho que colmó la paciencia de su santo padre, el rey Gralán.

Este piadoso monarca clamó al cielo pidiendo un castigo ejemplar para la excitable muchacha. Los ruegos fueron escuchados y la joven fue convertida en la que desde entonces es la profunda y amplia bahía de Douarnenez, entre la península de Crozón y la de Cornualles; metáfora acaso excesiva de la perpetua humedad de su sexo.

British Shorthair

Mastin Napolitano

Los hijos del bosque - Relato de Miedo - Seres de la Noche

Relato de Miedo - Los hijos del bosque - El Mundo de la Fantasia - Seres Mitologicos y de la Noche - imagenespreferidas.blogspot.com

Relato de Miedo
Los hijos del bosque


Nos dirigíamos por la autopista con la ayuda de mi anticuario Ford cuatro puertas, con intenciones de llegar a una majestuosa ciudad, que contaba con un extenso mar y con hermosos hoteles cuatro estrellas.

Viajábamos de noche y yo conducía. Mis dos inquietos hijos iban riñendo como perros y gatos en los asientos traseros, por causa de un juguete. Por otro lado mi querida y radiante esposa, hacía notar su presencia en el asiento del acompañante.

Mientras conducía por aquella carretera, hubo algo que llamó mi completa atención.

Jamás había visto unos cielos tan turbios, como los de aquella noche. Sin dudas, la noche es tenebrosa en muchas ocasiones, pero en esta ocasión hacía notar su diferencia a leguas. Parecía que sombras etéreas revoloteaban en los cielos, como bestias despreciables provenientes del mismo tártaro.

Con la vejiga ya por estallar a causa de unos refrescos, que por cierto estaban realmente refrescantes y deliciosos. Tuve que detenerme a un costado de la carretera, para poder orinar.

Una vez que apagué el motor del auto, me puse en trámite de abrir la puerta. Pero mi esposa me dijo algo muy extraño antes de que salga del automóvil. Algo que le traía asustada e inquietante.

Denis, ten cuidado. Y no te tardes.

Despreocúpate, mi amor le dije, aliviando su ser.

Y gesticuló, demostrando su preocupación notablemente. Aquella carretera estaba avizorada por extensos bosques de pinos, que inundaban en fauna salvaje. Mi esposa, tenía una especie de fobia a los animales y más a los noctámbulos. Y yo, por otro lado, era todo un aventurero a la hora de encontrarme con animales indómitos y esotéricos.

Dicen… que estos bosques son peligrosos me dijo.

Lo sé, pero tengo que orinar ¡Mujer! exclamé.

Dejando el parloteo con mi cónyuge que demostraba su preocupación en un grado elevado, enfilé lo bastante lejos del automóvil para poder hacer mi necesidad con privacidad.

Caminé un trayecto considerable y encontré el árbol perfecto, (parecía un can escogiendo su lugar preferido).

Para no entrar en detalles lujosos, una vez que terminé, decidí volver al coche que estaba a unos diez pasos de mi ubicación. Realmente me había alejado lo suficiente, como para ser devorado incompasivamente por alguna criatura de los caudales sombríos.

Pero cuando estaba a punto de comenzar a movilizarme con mi cuerpo falto de ensanches, escuché un chirrido desordenado que provenía de unos arbustos cercanos a mi posición.

Sin pensar mucho en la situación y por una curiosidad muy propia de los humanos decidí, investigar de quién o de qué provenían tales sonidos.

En un movimiento brusco con mi brazo para correr los débiles arbustos, logré ver quién era el dueño de los sonidos tan vagos y a la vez tan vivos. Al parecer y, por lo visto de mis ojos que nunca me fallaban, el causante de los sonidos era un niño. Pero, si lo miraba detenidamente lograba darme cuenta que parecía ser una niña; por su vestido floreado y su sombrerito rosa.

Esta situación se tornaba un tanto extraña, ya que este ser tenía rostro de varón y vestimenta de mujer. Si hubiese sido más grande de edad, me hubiese atrevido a decir que era un travesti. Pero que no quepa duda alguna, que aquella persona no era para nada tal etiquetación.

Lo más apropiado que se le ocurrió a mi mente fue, lanzar unas palabras para romper aquel silencio deprimente, en los bosques cubiertos por telones de oscuridad infinitesimal.

Hola, le dije, con un tono de voz lo bastante dulce como para tratar a un niño.

Pero este niño, no tenía ninguna intención de contestar.

¿Te has perdido? le pregunté.

Seguía sin contestar. Y lo extraño de la situación era, que aquel niño no demostraba signo alguno de pavor y tampoco demostraba prestar mucha atención a lo que yo parlaba.

¿Me vas a contestar?

Cuando le dije esto tomó unas fuerzas descomunales y se acercó hacia mí. Una vez que estaba a tan sólo un cuerpo de mi persona. Sucedió lo más macabro que había presenciado en toda mi hermosa vida.

La cabeza de aquel ser que demostraba una ternura indiscutible o simplemente un mal augurio, estalló tiñendo todo mi torso y rostro, con una mezcla de sesos, sangre y mucosidad. Pero cuando ésta estalló inmediatamente fue reemplazada por otra cabeza más avejentada y simiesca emergiendo de sus entrañas y arrojando sangre hacía los aires, algo que hurtó mi alma de un solo tirón.

Al presenciar esto decidí, movilizar mis piernas antideportivas para correr como nunca; lo más apropiado a la situación. Yo, no era del tipo de persona que aspiraba a ser el héroe de los dioses de Valhala. Y exagerando aquella situación, puedo tener el atrevimiento de decir que dejé atrás a mi propia alma, tras haber iniciado aquella carrera para librarme de tal atrocidad.

Pero cuando tan sólo emprendí unos siete pasos, unos tentáculos viscosos color negro me atraparon del torso y me arrastraron hasta las entrañas del bosque oscuro, lúgubre y tenebroso. En aquel ínterin perdí todo tipo de noción de la situación. Y cuando desperté, estaba invadido por rostros de unas criaturas a las que jamás hubiese querido ver.

Al parecer eran seres con cuerpos de niños, ataviados con vestidos como los de las muñecas de porcelana y con unos rostros ancianos, tan arrugados como las pasas de uva. Pero no era eso lo que inquietaba mi quietud, sino que estas criaturas repulsivas abrían sus enormes bocas inmundas, repletas de colmillos haciendo notar la escasez de dientes comunes como los que Dios nos había concedido. Bocas que por cierto, se alejaban mucho de las bocas humanas tomando formas realmente aterradoras. Estas bocas estaban divididas en cuatro pedazos formando una “x” y se retraían una y otra vez, chorreando un líquido transparente con olor acre.

En aquel momento pasaban muchas sensaciones por mi ser, pero la que más hacía notar su presencia era la del miedo. En un intento desesperado por librarme de aquellos demonios de los caudales nocturnos, lancé golpes con mis puños hacia todas las direcciones posibles y a la vez pataleaba sin control alguno. Mientras que los diablillos intentaban morderme, algo que les había costado mucho, ya que les estaba dando una feroz batalla. Pero uno de ellos, hizo salir una cuchilla oculta en su muñeca derecha, que desgarraba su propia carne para liberarse y me cortó en la sección torácica. Jamás en mi vida había sentido tal dolor, un dolor que parecía que quemaba mi propia alma.

Ya sin fuerza, tras pelear como todo un gladiador hasta la muerte, sólo me rendí y dejé que aquellos bichejos hicieran su trabajo de verdugo.

Pero cuando el engendro con la cuchilla saltó hacia mi rostro de imprevisto, todo se tornó brumoso congestionándose mi zona ocular. Y en cuestión de segundos desperté al lado del arbusto donde había encontrado al primer demonio de las sombras danzantes. Esta vez había rostros que me asechaban pero no sofocaban mi respirar, ya que eran los de mis amados seres. Mi familia estaba preocupada por no tener conocimiento de qué es lo que me había ocurrido. Y mi fiel esposa, me preguntó algo que ya era presagiado.

¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué estás tirado? ¡Te lo dije, este bosque es peligroso!

Nada, no lo sé, le contesté, poniéndome en la piel de un tartamudo por el shock de sensaciones repulsivas.

Muy bien… te cargaré con la ayuda de los niños y te llevaremos al automóvil me dijo, tan divina como siempre.

Después de todo lo vivido, dormí como un cerdo en el trayecto hacia la ciudad. Pero cuando desperté, lo más insólito ocurrió, ya que le pregunté a mi concubina algo de lo que estaba muy seguro.

¿Ya llegamos? ¿No?

Denis, recién vamos por mitad de camino. Ahora nos adentraremos por la carretera que nos dará el radiante paisaje natural, de los bosques de pinos que demuestran su esplendor a leguas. Me contestó, en un tono irónico. Mientras mis dos pequeños, se liaban a empujones en los asientos traseros por un juguete.

¿Qué? Exclamé ¿Pero por qué estás manejando tú?

¿No lo recuerdas? Me dijisteis que tenías un sueño arrasador y, me pedisteis que yo manejara hasta nuestro paradero final.

Sin dudas, todo lo vivido había sido un sueño, gracias al glorioso creador de los cielos, todo había sido una maldita pesadilla. Además mientras viajábamos era de día. Un radiante día con el sol resplandeciente y los cielos divinos, que demostraban la viveza del mundo colosal.

El calor era abrumador y, decidí abrir la ventanilla para sentir la suave brisa de la carretera. Pero aún seguía con calor y decidí quitarme la remera. Y cuando lo hice, sin ningún tipo de aviso mi mujer, dio un grito de asombro.

¡Ah!

¿Qué? le pregunté atónito.

¡Mira tu pecho Denis! me dijo, con un pavor eterno.

Y cuando miré mi pecho inundado en vello, pude ver aquella cicatriz en la sección torácica.

Todo lo que había ocurrido en aquella noche, de la cual eran dueños aquellos engendros con rostros ancianos y cuerpos de niños, no había sido ningún tipo de engaño, ilusión o pesadilla. Todo había sido tan real que aún, conservaba aquel corte del cual nunca más olvidaré en toda mi vida.

Autor: Damian Fryderup

Mastin Napolitano

Lamia. El Mito de la Vagina Dentada - Mitologia Griega - Dioses Griegos - Seres Mitologicos y de la Noche

Lamia. El Mito de la Vagina Dentada - Mitologia Griega - Dioses Griegos - El Mundo de la Fantasia - Seres Mitologicos y de la Noche - imagenespreferidas.blogspot.com

Lamia. El Mito de la Vagina Dentada


Dos clásicos de la demonología, Ulrico Molitor (de Lamiis et pythonicis mulieribus,1489) y Jean de Wier (Lamiis líber,1577) se han ocupado extensamente de este personaje fabuloso, casi siempre mencionado en plural, aunque con los típicos prejuicios de su época, asociándola a la brujería y viendo en su imagen una suma de todos los aspectos negativos de la femineidad.

Enajenada desde los orígenes del mito, a causa de una injusta venganza (la divina Hera, celosa de sus amores con su marido Zeus, mató a casi todos los hijos que ella había concebido con el dios, la única que logró escapar a la venganza fué Escila). Lamia y sus pares se cebaron desde entonces en los niños ajenos y en sus padres; vampirizando a los pequeños y seduciendo hasta la demencia a los adultos, en represalia por sus hijos perdidos y por despecho hacia la deidad que la gozó en el lecho, pero que no se dignó a defenderla de la cólera celeste.

Se la conocía también bajo el nombre de Anatha, y una de sus curiosas habilidades consistía en poder quitarse los ojos a voluntad, incluso llegó a ayudar a varios héroes prestándoles sus globos oculares.

Bajo el nombre de Empusa adquirió, ya entre los romanos, la característica central con la que su sombra ha llegado hasta nosotros. Es la enemiga por antonomasia del género masculino, al que hace responsable del mal trato y de la discriminación que en general padecen las mujeres.

Si te interesa conocer algo más de la Lamia como vampiro puedes hacerlo aquí.

Conocida como "La devoradora de hombres", ya que su leyenda la acusa literalmente de comérselos, luego de cautivarlos con una belleza que nunca otorga lo que promete, y de atraerlos para consumar sus propósitos a lugares desiertos. La moderna simbología ha querido ver en ésta singular demonia el arquetipo del temor ancestral de los varones ante el misterio de lo femenino, y también la famosa y explícita metáfora freudiana sobre la "vagina dentada". El etnólogo Leo Frobenius (mitologías del atlántico), y más tarde Carl Jung (transformaciones y símbolos de la libido), han glosado tales interpretaciones y la relacionan así mismo con el Lamio, pez abisal de los mares ibéricos, famoso por su voracidad.

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In ancient Greek mythology, Lamia (Greek: Λάμια) was a beautiful queen of Libya who became a child-eating daemon. Aristophanes claimed her name derived from the Greek word for gullet (λαιμός; laimos), referring to her habit of devouring children.

Some accounts say she has a serpent's tail below the waist. This popular description of her is largely due to Lamia, a poem by John Keats published in 1819. Antoninus Liberalis uses Lamia as an alternate name for the serpentine drakaina Sybaris; however, Diodorus Siculus describes her as having nothing more than a distorted face.

Later traditions referred to many lamiae; these were folkloric monsters similar to vampires and succubi that seduced young men and then fed on their blood.

Zeus then gave her the ability to remove her eyes. The purpose of this ability is unclear in Diodorus, but other versions state Lamia's ability to remove her eyes came with the gift of prophecy. Zeus did this to appease Lamia in her grief over the loss of her children.

In later stories, Lamia was cursed with the inability to close her eyes so that she would always obsess over the image of her dead children. Some accounts (see Horace, below) say Hera forced Lamia to devour her own children. Myths variously describe Lamia's monstrous (occasionally serpentine) appearance as a result of either Hera's wrath, the pain of grief, the madness that drove her to murder, or - in some rare versions - a natural result of being Hecate's daughter.

Bóxer

Bullmastiff

Relato de Miedo: Más allá de mis ojos - El Mundo de la Fantasia - Seres de la Noche

Mi vista se nubla ante un futuro incierto. Relato de miedo: Más allá de mis ojos - El Mundo de la Fantasia - Seres Mitologicos y de la Noche - imagenespreferidas.blogspot.com.es

El relato de mi pesadilla: Más allá de mis ojos


Miré más allá de mis ojos y pude ver
Un mundo en tinieblas con ausencia de luz.
Un portal abierto donde monstruos y seres malignos salían de ahí
Abarcando mas de lo infinito del horizonte,
Cubriendo todo lo que nuestros ojos pueden ver.
Huestes queriendo apoderarse de la humanidad
Haciendo lo imposible para llevarse sus almas.
Pude ver ciudades cayendo ante mis ojos,
La tierra gimiendo en agonía
Por la maldad que azotaba frente a ella.
Vientos sin dirección que se desvanecían
Por la atmósfera roñada de putrefacto.
Oí crujidos que atemorizaban día y noche sin parar,
Y el miedo se hacía cada vez mas intenso.
Pude ver también lágrimas de sangre,
Derramadas por el dolor de la muerte
Y de la mentira que corrompía ese lugar,
Llevando la vida a la destrucción.
Ángeles caídos buscando apoderarse de las vidas,
Para llevárselas al sufrimiento eterno
Donde nunca más podrían salir.
Pude ver el mar convertirse en sangre
Y el cielo perdido por la oscuridad que lo cubría.
Y pude ver también una guerra
Entre la luz y la oscuridad,
Y la luz se apoderaba de la oscuridad y la vencía.
La muerte llegaba a su final
Y nunca más volví a verla.
La luz venció a la muerte para siempre
Y para siempre reinó sobre ese lugar.

Autor: Adrián Alzamendi

Bullmastiff

Escultores de Jaén

Meridiana. La amante del Papa Silvestre II - Seres de la Noche - El Mundo de la Fantasia

Súcubo Meridiana. La amante del Papa Silvestre II - El Mundo de la Fantasia - Seres Mitologicos y de la Noche - imagenespreferidas.blogspot.com.es

Meridiana
La amante del Papa Silvestre II


Demonio femenino (súcubo) del que se afirma fue amante y consejero del erudito y matemático Gerberto de Aurillac, quien llegaría a ser el "papa del milenio", ya que ejerció el pontificado entre los años 999 y 1003 bajo el nombre de Silvestre II.

Durante los cuatro años en los que el sabio presidió la iglesia, luchando con fervor y sin éxito contra la creciente simonía que aniquilaba a la institución, su súcubo permaneció acompañándole e intentó también derrotar a los mercaderes del espíritu.

La leyenda asegura que su amor y su respeto por él eran tan intensos, que renunció a la inmortalidad para seguirle a la tumba, y reposa a su lado en el sarcófago que contiene los restos de Silvestre, en la basílica romana de San Juan de Letrán.

Cada cierto tiempo, como una señal o testimonio que nadie ha sabido interpretar, del sepulcro común de los amantes brota una especie de sudor.

Mastín Español

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