Recorriendo el mundo de la fantasía

Recorriendo el mundo de la fantasía. Imágenes de hadas, ninfas, elfos, duendes, seres mitológicos (egipcia, griega, romana, nórdica...), ángeles, guerreros, vikingos, cruzados, templarios, valkirias, amazonas, brujas, hechiceros, druidas, dragones, dioses, demonios, vampiros, animales, licántropos (hombre lobo), sirenas, unicornios, espíritus...

Cuento de Terror Japones - ANCHIN Y KIYOHIME

ANCHIN EL MONJE BUDISTA Y KIYOHIME

Bonzo (Monje Budista)Hace mucho, mucho tiempo, un "bonzo" (monje budista) llamado Anchin, se dirigía a visitar un templo pero se encontraba un poco preocupado porque ya estaba atardeciendo.

Decidió buscar una casa en donde alojarse. Encontró una y tocó la puerta. En eso salió un señor a quién le preguntó: "¿Podría quedarme en su casa esta noche? estaba yendo a un templo pero me sorprendió la oscuridad."

El señor lo recibió cordialmente.

Este tenía una hija llamada Kiyohime. Ella era muy bella.

Anchin se enamoró de ella a primera vista. A ella le sucedió lo mismo.

Anchin sabía que por ser bonzo su amor le estaba prohibido pero se comprometió a regresar.

Al día siguiente, Anchin llegó al templo, allí los bonzos de más alto rango se percataron de lo que le estaba sucediendo y le aconsejaron que se olvide de todo eso.

Anchin meditó mucho y al final se dijo: "Yo soy bonzo. No puedo querer a Kiyohime. Regresaré por otro camino para así no encontrarla".

Y así lo hizo.

En eso Kiyohime preocupada se preguntaba: "¿Por qué no regresará Anchin?"

Ella decidió salir a buscarlo. Preguntó a un viajero que pasaba por allí: "¿No ha visto a un bonzo cerca de aquí?"

Leyenda japonesa: KISHIBOJIN Y EL SECUESTRO DE NIÑOS

KISHIBOJIN

Kishibojin (demonio femenino japonés)Hace mucho, mucho tiempo, en un pueblo muy tranquilo los pobladores trabajaban mucho mientras sus niños jugaban muy animadamente.

De repente un día apareció una demonio gritando: "¡Dónde están los niños, dónde están!"

Desde ese momento, todos los días al atardecer, la demonio aparecía y raptaba a un niño diferente.

Los aldeanos muy tristes y preocupados fueron a ver a Shakya-muni.

"¡Shakya-muni, ayúdanos por favor! ¡Ayúdanos a encontrar a nuestros niños!"

Shakya-muni respondió: "Está bien, tranquilícense".

Shakya-muni, sospechando de la demonio fue a verla y se quedó muy sorprendido de enterarse que ella misma tenía muchos hijos a los cuales los trataba con mucho cariño.

En un momento de descuido, en que la demonio no estaba allí, Shakya-muni aprovechó y ocultó a uno de sus hijos.

Al poco rato la demonio notó la ausencia y gritó desesperadamente: "¡Dónde está mi hijo! !Dónde está!"

CUENTO, LEYENDA JAPONESA. LA ZANAHORIA, LA BARDANA Y EL NABO. COMO DIOS CREO ESTAS VERDURAS

LA ZANAHORIA, LA BARDANA Y EL NABO
COMO DIOS CREO ESTAS VERDURAS (Yasai)

LA ZANAHORIA Y EL NABO. DIBUJO (CARROT AND NABO. DRAWING)Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar vivía el dios de las verduras. Este, un día, decidió hacer unas verduras especiales y para ello empezó a dibujar tres en un papel, aplicando sobre ellas unos bonitos diseños.

Finalizado esto el dios señalando con su dedo dijo: "Tú serás zanahoria, tú bardana y tú nabo".

En ese momento las verduras salieron del papel y agradecieron al dios: "Muchas gracias dios. Me gusta mucho este diseño".

El dios les dijo: "Sean buenos amigos con las otras verduras".

Las tres verduras jugaban juntas todos los días y hacían alarde de su belleza ante las otras, las cuales al mirarlas pensaban: "Yo también quiero un diseño tan bonito como el de esas tres verduras".

Un día, las tres verduras se enlodaron mientras estaban jugando. Al terminar dijeron: "¡Tenemos que tomar un baño!" y así lo hicieron.

Pero la bardana salió rápida porque no le gustaba tomar baño, el nabo se lavó mucho y la zanahoria se quedó mucho tiempo bañando.

Cuento japones: UBASUTE YAMA. LA MONTAÑA DE LAS MADRES ABANDONADAS

UBASUTE YAMA. LA MONTAÑA DE LAS MADRES ABANDONADAS

Anciana China
Hace mucho, mucho tiempo, un señor feudal publicó en su castillo una nota oficial que decía: "Cuando su madre cumpla sesenta años, tendrá que abandonarla en la montaña".

A esa montaña se le conocía como "Ubasuteyama". En algún lugar del pueblo vivía una madre con su hijo, ambos eran muy amables. Ella ya había cumplido sesenta años y su hijo se encontraba muy apenado.

"No llores", le dijo la madre, "Voy a ir cerca de los dioses, así que no te preocupes por mí".

El hijo se dirigió a la montaña llevando a su madre sobre su espalda. Al poco rato de iniciado el recorrido, el hijo notó que su madre rompía unas ramillas y le preguntó: "¿Qué estás haciendo?"

La madre le contestó: "Estoy dejando señales para que te indiquen el camino de regreso y no te pierdas".

El hijo pensó: "Mi madre hasta en ese detalle se preocupa por mí" y sintió una oleada de tristeza en su corazón y exclamó: "¡Mamá vamos a regresar!"

La madre le dijo: "No. Si yo regreso sufrirías el castigo".

El hijo exclamó: "¡Pase lo que pase no te puedo dejar!"

El hijo regresó con su mamá y le pidió a ella que por favor se ocultase debajo del suelo.

Cuento japones: TSURU NO ONGAESHI, LA GRULLA TEJEDORA

TSURU NO ONGAESHI

La grulla tejedoraHace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy pobres. Un día el
anciano oyó el grito de una grulla que había caído en una trampa; se compadeció al verla y decidió soltarla.

Esa noche le contó a su mujer lo que había ocurrido y ella le dijo: "Hiciste bien. Yo también estoy contenta", y los dos se pusieron alegres. En ese momento, alguien llamó a la puerta: "toc, toc...", el anciano salió y encontró a una chica muy bonita que dijo: "Me desorienté en el camino, ¿Podría quedarme en su casa esta noche?". Los ancianos que eran muy amables no dudaron en invitarla a dormir.

Aquella noche los tres conversaron y la chica les contó que no tenía casa a donde ir ni familia con quien estar. Los ancianos le propusieron: "¡Queremos que seas nuestra hija!"

Ella se puso muy contenta. Al rato los tres se fueron a descansar. Al día siguiente, la chica se levantó muy temprano para preparar el desayuno, pero no había ni arroz ni miso. En ese momento, la chica divisó un telar en una habitación contigua y en unos instantes se empezó a oír el sonido del telar mecánico.

Cuento japones: HANASAKAJIISAN, EL ANCIANO CON CORAZON

HANASAKAJIISAN

Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía una pareja de ancianos muy amable. Un día, el
Shiro, el perro del señor Hanasakajiisan
anciano, al ver a su vecino maltratando a un perrito, se dirigió a él diciendo: "¡No! ¡No lo hagas!"

El vecino le contestó: "¡Este perro estropeó mi campo! ¡Pero lo perdonaré por esta vez!"

El buen anciano propuso a su mujer: "Vamos a criar a este perrito".

La anciana contestó: "Sí ¡Lo llamaremos Shiro (blanco, en japonés)! porque es de color blanco". Y ambos lo criaron con mucho cariño.

Shiro creció rápidamente. Un día, éste se encontraba escarbando la tierra y el anciano al verlo le preguntó: "¿Qué te pasa?" y se puso a su lado para ayudarlo a cavar la tierra.

El anciano se sorprendió al ver aparecer mucho dinero del hoyo que habían cavado. La pareja de ancianos se puso muy contenta y ambos agradecieron al perro: "¡Muchas gracias Shiro!"

El vecino, al ver lo sucedido se llevó a Shiro para que haga lo mismo en su jardín.

"¡Busca el dinero!", dijo el vecino.

Y Shiro empezó a escarbar y el vecino se puso a su lado a hacer lo mismo. El vecino se sorprendió mucho al ver que del hoyo aparecía mucha basura en lugar del dinero que tanto esperaba. Irritado, mató a Shiro.

Cuento japones: Taro y el conejo travieso de la montaña

TARO Y EL CONEJO MALVADO DE LA MONTAÑA

Hace mucho, mucho tiempo, vivían un anciano y su nieto Taro en el fondo de una montaña.
Cuento, leyenda japonesa: Taro y el conejo travieso de la montaña

Allí también vivía un conejo que pasaba el tiempo cometiendo maldades.

Este en aquellos días tenía una cola muy larga y grande y hacía alarde de ello.

Un día el anciano dijo a Taro: "Voy a trabajar a la montaña y regresaré al atardecer, por eso espérame con la comida lista".

Taro contestó: "Lo haré. Cuídese mucho".

Cuando Taro estaba cocinando, vino el conejo y le dijo: "Taro, Taro, dame un poco de comida por favor".

Taro se quería negar pero no pudo porque era muy amable.

Entonces le dijo al conejo: "Come sólo un poco" y le entregó una olla.

Pero el conejo se comió todo y escapó rápidamente.

Cuando regresó el anciano se quedó desilusionado al oír sobre este asunto.

Esa noche ambos no pudieron comer nada.

Al día siguiente, antes de ir a la montaña, el anciano le dijo a Taro: "Taro, si viene el conejo no le des comida. ¿Está bien?"

Taro contestó: "Está bien".

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