Recorriendo el mundo de la fantasía

Recorriendo el mundo de la fantasía. Imágenes de hadas, ninfas, elfos, duendes, seres mitológicos (egipcia, griega, romana, nórdica...), ángeles, guerreros, vikingos, cruzados, templarios, valkirias, amazonas, brujas, hechiceros, druidas, dragones, dioses, demonios, vampiros, animales, licántropos (hombre lobo), sirenas, unicornios, espíritus...

Cuento de Miedo. La Autoestopista Fantasma

RELATO DE UNA HISTORIA SORPRENDENTE SUCEDIDA EN EL TRAYECTO ENTRE BALTIMORE Y NUEVA YORK

El fantasma de la carretera. La autoestopista fantasma (The phantom of the road)
La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York al llegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavía no se ha hecho nada.

Un sábado por la noche, un prestigioso doctor neoyorkino -del que evitaremos reproducir su nombre-, regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas country. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo, de fiesta, haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable.

- El asiento de delante está lleno de palos de golf y de paquetes -se disculpó. Y a continuación le preguntó: - Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche?

- La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo. - Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allí. La dirección es North Charles Street, número XXXX. Espero que no esté muy lejos de su camino.

El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo: - Ya hemos llegado. Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío. - ¿¡Qué demonios...!? -murmuró para sí el doctor. La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido.

Llamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente.

- No sé cómo decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir el doctor-, una chica joven me dio esta dirección hace un momento. La traje en coche hasta aquí y...

- Sí, sí, lo sé -dijo el hombre con aire de cansancio-, esto mismo ha pasado otras veces, todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años en un accidente automovilístico en ese mismo cruce donde usted la encontró...

Relato de Terror - La Visita de la Muerte

UN HOMBRE ATORMENTADO TRAS HABER ASESINADO A SU MUJER RECIBE LA VISITA DE UNA EXTRAÑA DAMA.

Asesino estrangulador de mujeres (Murderer strangler)
"Tengo frio. ¿Dónde estoy? ¡No puedo moverme! Mis piernas y brazos... están... como entumecidos, gélidos. Se ha apoderado de mí ser. Una sensación de abandono. Como si una garra, me estuviera, sujetando. Todo el cuerpo. ! Ayuda... Por favor. Que alguien me ayude ¡!No... No está loco!! No sé lo que pasa. Socorro!!

Hace como dos días, yo me encontraba en el despacho de mi casa, revisado unos papeles. La lluvia con ganas repicaba, en los cristales, de la ventana. ¡Qué gozada, ver caer la lluvia! - me dije. Con el verano tan duro que hemos tenido.

De repente me quede, helado. Una mujer, alta, esbelta avanzaba, entre la cortina de agua. Iba sin paraguas. Con la cabeza inclinada y las manos, en los bolsillos. Por un momento, pensé - ¿A dónde irá una chica tan linda a estas horas? Con la que está cayendo...

Se fue acercando, cada vez más. Hasta que estuvo lo suficiente cerca, que le vi bien el rostro.- Pero.. ¡No puede ser: Es ella! ¡Ha vuelto! María.. María!! - grité como un loco. ¡Tú... Pero si estás.. ¿cómo es posible? Pero sí yo mismo...

La mujer se para, casi toca con su cara, el cristal. Y en su rostro blanco inexpresivo, se dibuja una sonrisa, siniestra. Que dejaron al descubierto, una dentadura podrida. No pude más. Solté un grito horrible que me desgarró la garganta, y me desmaye. Cuando me desperté. Era noche cerrada. Decidí que tenía que asegurarme. No era posible, que María estuviese viva. Yo la mate. Con mis propias manos apreté su cuello. Luego la lleve a una finca. Donde pasamos los fines de semana. En el huerto, cavé la fosa. Y tuve mucho cuidado de disimular, la tierra removida.

Relato de Terror - El Espejo del Caos

ESCALERA SIN LIMITE

EL OTRO LADO


Espejo magico. Espejo gotico. Espejo maligno (Magic mirror. Gothic mirror. Malignant mirror)Se encontraba en un palacio enorme sumido en las sombras más tenebrosas que jamás se hayan imaginado. A su espalda, a una decena de metros, estaba la entrada, una enorme cavidad ovalada en la que acababa la Escalera Sin Límite. Sus pasos lentos y temerosos le llevaron hasta la zona del altar, que se elevaba en medio de la colosal estructura. Sobre él se encontraba el Espejo: una hoja oscura y a la vez reflectante que emitía una radiación caliginosa con la que podía vislumbrar algunos de los detalles de aquel templo prohibido. A los lados, a lo largo de toda la galería, había unas estatuas de mármol negro, de talla colosal, que, a modo de Atlas, sostenían sobre sus espaldas el techo abovedado. En la bóveda, en las titánicas alturas, había orificios perfectamente circulares a través de los cuales, la noche perlada de estrellas dejaba ver su manto difuso. El suelo se encontraba hecho de losas rectangulares con extraños grabados y sobre ellas se concentraba un finísimo polvo, como si el paso de los incontables años, hubiese dejado su huella en forma de cenizas apagadas.

Sudando a pesar del frío que reinaba en aquella estancia empírea, se detuvo frente al altar. Era una estructura cúbica con miles de runas en altorrelieve que era incapaz de comprender. Alcanzaba quizá los cuatro metros de altura, pero una escalera hecha de basalto ascendía hasta donde reposaba el Espejo. Sus ojos no podían apartarse de su maravillosa figura, de su marco etéreo y su cristal imposible. Sintió una súbita sensación de vértigo al observar el espacio interestelar e insondable que parecía reflejarse en él. Era como mirar el propio Universo desde una pequeña ventana.

En su mareo trastabillo y cayó en el último escalón, jadeante. Estaba exhausto. Las energías le habían abandonado a cada paso en la Escalera Sin Límite, en las tormentas que se había visto obligado a atravesar, en el frío de las alturas inconcebibles. Bufó, tratando de reunir sus fuerzas y poder observar el Espejo. Por él se había arriesgado a todo, por él había peleado contra los elementos.

Las Enseñanzas del Viejo Maestro Zen

ENSEÑANZA ZEN

Maestro Zen - MonjeUn día el gobernador de la provincia preguntó al Maestro Zen Taigu: "dicen que La historia del Acantilado Azul es el principal libro Zen. ¿Es esto verdad?"

Taigu dijo: "Lo es".

El gobernador suplicó: "Tened la bondad de exponer uno o dos relatos de este libro".

Taigu dijo: "Temo que no lo comprenderíais".

Pero el gobernador siguió rogando, de manera que, finalmente, Taigu dijo en voz alta, citando el primer relato de este libro zen: "No hay santidad en estar vacío".

El gobernador dijo: "No entiendo".

Taigu le respondió: "Después de todo no os podíais mantener imperturbable".

Historia Japonesa. Dialogo entre Monjes Budistas Rivales

DIALOGO ENTRE RIVALES

Monje budistaLos maestros Ch'an enseñaban a sus jóvenes discípulos a expresarse por sí mismos. Dos monasterios Ch'an, vecinos entre sí, tenían cada uno de ellos un pequeño protegido. Sucedió que uno de ellos, yendo por la mañana a comprar legumbres, se encontró con el otro en el camino.

"¿A dónde vas?" le preguntó al verle.

"Voy a donde mis pies me lleven", respondió el otro.

Esto dejó confundido al primer novicio, que fue enseguida a consultar a su maestro. "Mañana por la mañana", le aconsejó este, "cuando vuelvas a encontrarte con ese muchacho, repítele la pregunta que le formulaste hoy. Te responderá lo mismo, y entonces tú le dirás: "supón que no tuvieses pies. ¿A dónde irías entonces?" Esto le pondrá sin duda en un buen aprieto".

Los dos muchachos se encontraron a la mañana siguiente.

"¿A dónde vas?" preguntó el primero.

"Voy allá donde me lleve el viento", respondió el otro.

Esto volvió a dejar perplejo al jovencito, que contó su fracaso a su maestro.

"Pregúntale a donde iría si no soplase el viento", le sugirió este.

Al día siguiente se encontraron por tercera vez.

"¿A dónde vas?", preguntó el primero.

"Voy al mercado a comprar legumbres", replicó el otro.

CUENTO JAPONES - DESEOS. LA ESCUDILLA DEL MENDIGO

DESEOS. LA ESCUDILLA DEL MENDIGO

MendigoUn emperador estaba saliendo de su palacio para dar un paseo matutino cuando se encontró con un mendigo.

Le preguntó: —¿Qué quieres?

El mendigo se rió y dijo: —me preguntas como si tú pudieras satisfacer mi deseo.

El rey se rió y dijo: —por supuesto que puedo satisfacer tu deseo. ¿Qué es? Simplemente dímelo.

Y el mendigo dijo: —Piénsalo dos veces antes de prometer.

El mendigo no era una mendigo cualquiera; había sido el maestro del emperador en una vida pasada. Y en esta vida le había prometido "vendré y trataré de despertarte en tu próxima vida. En esta vida no lo has logrado, pero volveré..."

Insistió: —te daré cualquier cosa que pidas. Soy un emperador muy poderoso, ¿qué puedes desear tú que yo no pueda darte?

El mendigo le dijo: —es un deseo muy simple. ¿Ves aquella escudilla?, ¿puedes llenarla con algo?

Por supuesto -dijo el emperador. Llamó a uno de sus servidores y le dijo:

—Llena de dinero la escudilla de este hombre.

El servidor lo hizo... y el dinero desapareció. Echó más y más, pero apenas lo echaba desaparecía. La escudilla del mendigo siempre estaba vacía.

Todo el palacio se reunió. El rumor se corrió por toda la ciudad y una gran multitud se reunió allí. El prestigio del emperador estaba en juego. Les dijo a sus servidores.

—Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero este mendigo no debe derrotarme.

Diamantes, perlas, esmeraldas... los tesoros se iban vaciando. La escudilla parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba en ella desaparecía inmediatamente. Era el atardecer y la gente estaba reunida en silencio. El rey se tiró a los pies del mendigo y admitió su derrota.

OJO CON LAS APARIENCIAS Y LAS FALSAS SEÑALES

OJO CON LAS APARIENCIAS Y LAS FALSAS SEÑALES

Monje budista. Luz para el almaCuando un monje vagabundo propone un debate sobre un aspecto del budismo a los monjes de un Monasterio, si vence en dicho debate tiene derecho a quedarse en tal Monasterio; pero si sale derrotado, tendrá que abandonarlo.

Dos monjes budistas, hermanos entre sí, vivían en uno de estos Monasterios. El mayor estaba muy instruido en todos los temas budistas, mientras que el otro a duras penas entendía los aspectos más básicos de su filosofía; además, era tuerto.

Un día llegó cierto monje vagabundo a este monasterio, buscando alojamiento y comida por un pequeño periodo de tiempo. Solicitó tener un debate con sus moradores sobre la enseñanza suprema del Buddha Gautama. Como el mayor de los hermanos no se encontraba aquel día muy bien, le pidió al menor que se encargara de este monje mendicante, con la consigna de que hablase lo menos posible, pues conocía la escasez de conocimientos de su hermano menor.

El menor de los hermanos se enfrentó en un duro y corto debate con el monje vagabundo, tras lo cual este último fue a felicitar al hermano mayor por la suerte que tenía de contar con un compañero tan docto. El hermano mayor pidió al vagabundo que le contase como se había desenvuelto el dichoso debate, ya que estaba perplejo ante los comentarios de este monje sobre su hermano, al que consideraba más bien corto de luces.

"Pues bien", comenzó el monje vagabundo, "tu hermano me pidió que el debate transcurriera en silencio, ante lo cual yo levanté mi dedo índice para representar al Buddha, a lo que tu hermano levanto dos dedos, dando a entender de esta manera que una cosa era el Buddha y otra distinta su enseñanza. Entonces yo levanté tres dedos, para representar al Buddha, el Dharma (sus enseñanzas) y la Sangha (la comunidad de fieles). Su respuesta fue un puñetazo directo a mi cara, a la usanza de los antiguos maestros, quedándome claro de esta manera que todo procede de la Mente Única. Así que debo marcharme al haber sido derrotado". Acto seguido, el monje vagabundo abandonó el Monasterio, dejando atónito al hermano mayor, que hasta ese día había tenido a su joven hermano por persona de poco entendimiento.

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