Recorriendo el mundo de la fantasía

Recorriendo el mundo de la fantasía. Imágenes de hadas, ninfas, elfos, duendes, seres mitológicos (egipcia, griega, romana, nórdica...), ángeles, guerreros, vikingos, cruzados, templarios, valkirias, amazonas, brujas, hechiceros, druidas, dragones, dioses, demonios, vampiros, animales, licántropos (hombre lobo), sirenas, unicornios, espíritus...

Cuento japones: Taro y el conejo travieso de la montañaARO Y EL CONEJO MALVADO DE LA MONTAÑA

TARO Y EL CONEJO MALVADO DE LA MONTAÑA

Hace mucho, mucho tiempo, vivían un anciano y su nieto Taro en el fondo de una montaña.
Cuento, leyenda japonesa: Taro y el conejo travieso de la montaña

Allí también vivía un conejo que pasaba el tiempo cometiendo maldades.

Este en aquellos días tenía una cola muy larga y grande y hacía alarde de ello.

Un día el anciano dijo a Taro: "Voy a trabajar a la montaña y regresaré al atardecer, por eso espérame con la comida lista".

Taro contestó: "Lo haré. Cuídese mucho".

Cuando Taro estaba cocinando, vino el conejo y le dijo: "Taro, Taro, dame un poco de comida por favor".

Taro se quería negar pero no pudo porque era muy amable.

Entonces le dijo al conejo: "Come sólo un poco" y le entregó una olla.

Pero el conejo se comió todo y escapó rápidamente.

Cuando regresó el anciano se quedó desilusionado al oír sobre este asunto.

Esa noche ambos no pudieron comer nada.

Al día siguiente, antes de ir a la montaña, el anciano le dijo a Taro: "Taro, si viene el conejo no le des comida. ¿Está bien?"

Taro contestó: "Está bien".

Cuento, relato japones: TANABATA Y LA TELA MAGICA. VOLANDO AL CIELO

TANABATA Y LA TELA MAGICA

Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar vivía un joven que un día volviendo del trabajo encontró
TANABATA Y LA TELA MAGICA. VOLANDO AL CIELO
una tela en el camino, la tela más bella que jamás había visto. "¡Qué tela tan bella!", dijo impresionado y la metió en su canasta.

En ese momento alguien lo llamó, y al voltear se sorprendió mucho al ver aparecer a una mujer muy bonita quien le dijo: "Me llamo Tanabata. Por favor devuélveme mi 'hagoromo'".

El joven le preguntó: "¿Hagoromo? ¿Qué es un hagoromo?"

La mujer le contestó: "Hagoromo es una tela que uso para volar. Vivo en el cielo. No soy humana. Descendí para jugar en aquella laguna, pero sin mi "hagoromo" no podré regresar. Por eso le pido que me la devuelva.

El joven avergonzado no pudo decir que él la había ocultado y le dijo: "¡Yo no sé de qué me hablas!"

Tanabata no pudo volver al cielo y no tuvo más remedio que quedarse en la tierra.

Con el tiempo ambos se hicieron muy amigos y posteriormente se casaron.

Después de unos años, Tanabata, cuando hacía la limpieza de la casa, encontró el hagoromo. Sorprendida se dirigió a su marido y le dijo: "¡Ah! Tú fuiste el que tomó mi hagoromo. Ahora que ya la he encontrado tengo que regresar al cielo. Si tú me amas, haz mil pares de sandalias de paja y entiérralas en torno a un bambú. Si lo haces podremos vernos nuevamente. Hazlo por favor. Te estaré esperando".

Cuento japones: LA SUERTE GRANDE Y LA PEQUEÑA

LA SUERTE GRANDE Y LA PEQUEÑA


Hace mucho, mucho tiempo, vivía un "Tengu" en el fondo de una montaña.

Este era un adivino muy famoso.

Un día Mokube y Tarobe visitaron al Tengu para que adivine sobre las vidas de sus hijos.

El Tengu les dijo: "Mokube, tu hijo tiene poca suerte y Tarobe, tu hija tiene mucha suerte."

Los hijos eran íntimos amigos.

Un día Mokube y Tarobe se encontraban trabajando cuando en eso sus hijos trajeron unos "oniguiri".

"¡Tenemos mucha hambre. Vamos a comer!", dijeron Mokube y Tarobe y los cuatro empezaron a comer inmediatamente.

Tarobe y su hija exclamaron: "¡Está muy rico!"

Mokube en cambio dijo: "¿Qué es esto? ¡el oniguiri tiene piedras!" y lo tiró.

El hijo de Mokube también hizo lo mismo.

Tarobe les dijo: "¡No! ¡Tiren sólo las piedras, no el oniguiri!" y él y su hija recogieron lo tirado.

Después de unos años el hijo trabajaba mucho pero tenía muy poco dinero, mientras que la hija se había casado con un hombre muy rico.

Cuento japones: LOS DEMONIOS DE AÑO NUEVO (Setsubun)

LOS DEMONIOS DE AÑO NUEVO
Setsubun

Hace mucho, mucho tiempo, vivía un anciano muy pobre. El anciano estaba muy triste porque había
Los oni son criaturas del folclore japonés, similares a los demonios u ogros occidentales. Las representaciones de onis varían ampliamente, pero es frecuente mostrarles como gigantescas criaturas de afiladas garras, pelo revuelto y uno o dos largos cuernos surgiendo de sus cabezas. La mayoría de las veces poseen forma humanoide, aunque en ocasiones han sido mostrados con características antinaturales, poseyendo gran número de ojos o dedos extra. Su piel puede ser de un variado rango de colores, pero rojo, azul, negro, rosa y verde son particularmente comunes. Su fiera apariencia se ve incrementada por las pieles de tigre que tienen tendencia a vestir y los garrotes de hierro o kanabō que suelen llevar.
perdido a su esposa e hijo.

Un día visitó la tumba de su familia y dijo: "Estoy contento sólo cuando estoy aquí. Quiero estar junto a ustedes". Y pasó mucho tiempo ante la tumba.

Al regreso vio a una familia que estaba esparciendo sojas por la casa para expulsar a los demonios, "¡Afuera los Demonios! ¡Venga la Fortuna!"

El anciano pensó: "Hoy es víspera del primer día de la primavera" y al llegar a casa buscó unas sojas y una máscara de demonio que un día hizo su hijo.

El anciano añoró esos días felices y se puso muy triste. Se colocó la máscara en el rostro y dijo: "Yo soy un desahuciado por la fortuna. ¡Que sea lo que sea! ¡Que vengan los demonios! ¡Afuera la fortuna! ¡Que vengan los demonios!"

Exclamando al contrario tiró unas sojas.

En ese momento, alguien llamó a la puerta: "toc, toc, toc", el anciano salió y se sorprendió mucho al ver a muchos demonios.

Cuento japones: LAS SANDALIAS DE MADERA MÁGICAS

LAS SANDALIAS DE MADERA MÁGICAS

Hace mucho tiempo, un joven, cuya madre había caído enferma, se vio en la necesidad de conseguir
Las sandalias de madera magicas
una gran suma de dinero para poder cuidarla. No tuvo otro remedio que pedírselo prestado al señor más rico del pueblo. Pero, por más que trabajaba, al joven le era imposible poder devolver el préstamo, y además, su madre empeoró de su enfermedad y nuestro protagonista tuvo que pedir más dinero aún al rico señor.

Éste se enfadó y le dijo:

"¿Qué estás diciendo? Ya te presté dinero antes y no me lo has devuelto. He esperado demasiado tiempo a que me devolvieras mi dinero ¿y ahora me pides más? ¡No vuelvas por aquí hasta que no saldes tu deuda!"

Aquel joven, que quería curar a su madre como fuera, al no haber logrado que el rico señor le prestara más dinero, no se atrevió a volver a casa, y pasó largo rato vagando por el bosque. Entonces, de repente, apareció un misterioso anciano en mitad del camino.

"Buenos días", saludó el anciano al pobre joven. Éste, sobresaltado, le respondió:

Cuento japones: LA BODA DE LOS RATONES

LA BODA DE LOS RATONES


Hace mucho, mucho tiempo, en algún lugar había una pareja de ratones. Ellos estaban muy
Ratones enamorados. La boda de los ratones.
enamorados.

Pero el padre de la ratoncita era un ratón muy terco y todos los días se decía: "Tengo que casar a mi hija con el más fuerte del mundo, es decir, ¡con el Sol!"

Los novios estaban desalentados y muy tristes.

En ese momento pasaba una ratona vieja que al darse cuenta del desaliento de la pareja, se paró y preguntó: "¿Qué les pasa?"

El ratón le contó acerca del padre de la ratoncita.

La ratona vieja oyó la historia y les dijo: "Voy a conversar con su padre" y se fue en su búsqueda.

En eso encontró al padre, se le acercó y le preguntó: "¿De veras el sol es el más fuerte del mundo? Pero el sol se oculta tras las nubes".

El padre le dijo: "¡Es verdad! ¡Entonces tengo que casar a mi hija con una nube!"

La ratona vieja le dijo: "Pero las nubes pasan llevadas por el viento".

Leyenda japonesa: BUNBUKU CHAGAMA

BUNBUKU CHAGAMA

Un día, Jinbei, el chatarrero, estaba como de costumbre de camino a su casa del pueblo con una carretilla llena de chatarra que había comprado ese día. De repente, escuchó unas voces burlándose ruidosamente, y él se dio la vuelta para ver a varios muchachos acosando e intimidando a una muchacha. "¡Eh, muchachos! ¡Dejadla en paz!" Jinbei gritó. Entonces los muchachos huyeron. Sin embargo, cuando él se volvió para hablar con la muchacha, no la pudo encontrar por ninguna parte. "¡Qué raro!, ¿adónde podría haber ido?".

Jinbei siguió caminando, y pronto se encontró con el sacerdote principal de un templo budista que estaba en la cima de una colina cercana. "Hola Jinbei", dijo el sacerdote. “Recientemente he estado buscando una tetera. Si encuentras una buena, dímelo. Yo la compraré a buen precio”. El sacerdote se fue.

De regreso a casa, Jinbei comenzó a ordenar la chatarra. Él tenía el hábito de comprar incluso cosas que nunca vendería, y debido a esto, él tenía siempre su casa llena de chatarra y era muy pobre. Después de un rato, Jinbei descubrió una tetera muy fina que nunca antes había visto en un rincón del cuarto. "Hmm, ¿cuándo conseguí yo esto?" Jinbei se preguntaba asombrado. Entonces recordó lo que el sacerdote le había dicho, y por eso se puso de camino hacia el templo cargando la tetera en la espalda.

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